Los 3 pilares del autocuidado en el duelo por la pérdida de un peludito

Autocuidado en el duelo
Comparte en:

Perder a un animal de compañía duele profundamente. Para muchas personas en Latinoamérica, nuestros peluditos no son “solo mascotas”: son familia, compañía, apoyo emocional y testigos silenciosos de nuestra vida cotidiana. Cuando mueren, el vacío que dejan puede sentirse tan intenso como el de cualquier otro ser querido.

Desde la psicología —especialmente desde enfoques basados en la evidencia como la psicología cognitivo-conductual— sabemos que el duelo no es solo un proceso emocional. También es un proceso físico, neurobiológico y conductual. El cuerpo sufre junto con la mente, y por eso el autocuidado no es un lujo ni una distracción del dolor: es una forma de sostenernos mientras atravesamos la pérdida.

En este artículo exploraremos los tres pilares fundamentales durante el duelo animal:

  1. La alimentación balanceada
  2. El ejercicio y el movimiento corporal
  3. El sueño reparador

No para “dejar de sentir”, sino para tener la energía emocional necesaria para sentir, procesar y sanar.

El duelo animal: un proceso real, válido y profundo

Antes de hablar de hábitos, es importante decir algo con claridad: el duelo por un animal de compañía es real y legítimo. Diversos estudios han demostrado que la pérdida de una mascota activa en el cerebro los mismos circuitos asociados al apego y al dolor que se activan cuando perdemos a una persona significativa.

Sin embargo, en muchas culturas latinoamericanas este tipo de duelo sigue siendo minimizado con frases como:

  • “Era solo un perro/gato”
  • “Cómprate otro”
  • “No llores tanto por un animal”

Esta invalidación social puede llevar a que la persona reprima su dolor, lo que a largo plazo aumenta el riesgo de duelo complicado, ansiedad o depresión.

Por eso, hablar de autocuidado en el duelo animal no es superficial. Es una intervención psicológica indirecta que ayuda a regular el sistema nervioso, disminuir la sobrecarga emocional y prevenir el desgaste físico y mental.

Pilar 1: La alimentación balanceada durante el duelo

¿Por qué el duelo afecta nuestra forma de comer?

Cuando estamos de duelo, el cuerpo entra en un estado de estrés prolongado. Se activan hormonas como el cortisol y la adrenalina, lo que puede provocar:

  • Falta de apetito o, por el contrario, comer en exceso
  • Preferencia por alimentos ultra procesados o azucarados
  • Problemas digestivos
  • Cambios bruscos de peso

Desde la psicología, entendemos que muchas conductas alimentarias en el duelo cumplen una función emocional: anestesiar el dolor, recuperar control o simplemente sobrevivir al día.

No se trata de juzgar ni de imponer dietas estrictas, sino de acompañar al cuerpo con compasión.

Alimentarse no es traicionar el dolor. Una creencia frecuente es: “Si me cuido demasiado, es como si no me doliera lo suficiente”. Esto es falso y muy común en el duelo animal.

Cuidar la alimentación no significa olvidar. Significa darle al cerebro los nutrientes necesarios para procesar emociones intensas como la tristeza, la culpa o la rabia.

¿Qué dice la evidencia científica?

Investigaciones en neuropsicología muestran que ciertos nutrientes influyen directamente en:

  • La regulación del estado de ánimo
  • La producción de serotonina y dopamina
  • La capacidad de concentración y memoria

Durante el duelo, una alimentación balanceada puede ayudar a:

  • Reducir la irritabilidad
  • Disminuir la fatiga emocional
  • Prevenir síntomas depresivos

Recomendaciones prácticas y realistas:

No necesitas comer “perfecto”. Estas son sugerencias suaves y alcanzables:

  • Proteínas: huevos, legumbres, pescado, pollo o tofu ayudan a estabilizar el estado de ánimo.
  • Carbohidratos complejos: arroz integral, avena, papa o plátano aportan energía sostenida.
  • Grasas saludables: aguacate, frutos secos y aceite de oliva apoyan la función cerebral.
  • Hidratación: el llanto frecuente puede provocar deshidratación sin que lo notes.

Si solo puedes comer poco, come poco pero nutritivo. Y si un día no puedes, también está bien.

Pilar 2: El ejercicio y el movimiento corporal en el duelo animal

“No tengo energía para hacer ejercicio” esta es una de las frases más comunes en personas que atraviesan la pérdida de su mascota. Y tiene sentido: el duelo agota.

Pero aquí es importante redefinir qué entendemos por ejercicio.

No hablamos de rutinas intensas ni de exigencia física. Hablamos de movimiento consciente y amable.

El cuerpo también guarda el duelo

Desde la psicología somática y cognitivo-conductual sabemos que el duelo no expresado emocionalmente suele manifestarse en el cuerpo como:

  • Tensión muscular
  • Dolores de cabeza
  • Sensación de pesadez
  • Inquietud o letargo

El movimiento ayuda a liberar emociones que no siempre pueden ponerse en palabras.

Beneficios psicológicos del movimiento durante el duelo

La evidencia científica muestra que el ejercicio moderado:

  • Reduce los niveles de cortisol
  • Aumenta la producción de endorfinas
  • Mejora la calidad del sueño
  • Disminuye síntomas de ansiedad y depresión

En el duelo animal, el ejercicio también cumple una función simbólica: nos devuelve poco a poco la sensación de estar vivos.

Ideas de movimiento adaptadas al duelo

Especialmente cuando has perdido a un perro o gato con quien compartías rutinas:

  • Caminatas cortas, incluso si al principio duelen
  • Estiramientos suaves al despertar
  • Yoga terapéutico o respiración consciente
  • Bailar en casa una canción que conecte con tus emociones

No se trata de “distraerse”, sino de acompañar el dolor desde el cuerpo.

Pilar 3: El sueño: el gran olvidado del duelo

¿Por qué dormimos mal cuando estamos de duelo?

El duelo altera profundamente el sistema nervioso. Es común experimentar:

  • Insomnio
  • Despertares nocturnos
  • Sueños vívidos o pesadillas
  • Sensación de no haber descansado

Además, muchas personas sienten culpa al dormir: “¿Cómo puedo dormir si mi peludito ya no está?”.

Dormir no es una falta de amor. Es una necesidad biológica.

El sueño y la regulación emocional

Desde la psicología cognitivo-conductual, el sueño es clave para:

  • Procesar recuerdos emocionales
  • Regular la respuesta al estrés
  • Tomar decisiones más adaptativas

La falta de sueño intensifica:

  • La tristeza
  • La irritabilidad
  • Los pensamientos rumiantes

Estrategias suaves para mejorar el descanso

No todas funcionarán para todos, y está bien:

  • Mantén horarios flexibles pero constantes
  • Evita pantallas justo antes de dormir
  • Crea un pequeño ritual nocturno (té caliente, respiración, escribir)
  • Permítete dormir acompañado/a si lo necesitas

Si el insomnio es persistente, buscar apoyo profesional también es una forma de autocuidado.

Auto cuidarse no es dejar atrás a tu peludito

Uno de los mayores miedos en el duelo animal es sentir que, al cuidarnos, estamos “avanzando demasiado rápido”.

La realidad es otra: el amor no se mide por el sufrimiento, sino por el vínculo que existió y que permanece en la memoria.

Alimentarte, moverte y dormir no borran a tu animal de compañía. Te ayudan a seguir viviendo con su recuerdo, no a pesar de él.

Cuando el duelo se siente demasiado pesado

Si sientes que:

  • El dolor no disminuye con el tiempo
  • No puedes retomar ninguna actividad
  • La culpa o la desesperanza son constantes

Buscar acompañamiento psicológico especializado en duelo animal no es señal de debilidad, sino de amor y responsabilidad emocional.

En dueloanimal.co creemos que el duelo por los animales merece el mismo respeto, comprensión y apoyo que cualquier otro duelo.

Publicaciones Similares