Cuando un animal de compañía muere, no solo perdemos su presencia física: perdemos rutinas, afecto, sentido de hogar y una parte importante de nuestra identidad emocional. En medio de ese dolor, muchas personas desean conservar algo que represente el vínculo, como sus cenizas, un mechón de pelo o un objeto significativo.
Sin embargo, en gran parte de Latinoamérica existe una creencia profundamente arraigada:
“Si guardas las cenizas de tu peludito, no lo dejas descansar.”
Esta idea, aunque común, no tiene sustento psicológico ni científico, y puede generar culpa innecesaria en personas que ya están atravesando un duelo profundo.
En este artículo abordaremos este mito desde la psicología, especialmente desde la teoría del apego, para ayudarte a comprender que recordar desde el amor no es lo mismo que aferrarse desde el dolor.
El origen cultural del mito: ¿de dónde viene esta creencia?
Muchas creencias sobre la muerte y el “descanso” provienen de tradiciones religiosas, espirituales y culturales transmitidas de generación en generación. En Latinoamérica, estas ideas suelen mezclar:
- Religión
- Espiritualidad popular
- Miedo al apego prolongado
- Desconocimiento sobre el duelo psicológico
El problema no es la creencia en sí, sino cuando se usa para invalidar el proceso emocional de otra persona.
Frases como:
- “Déjalo ir”
- “No te apegues a cosas materiales”
- “Así no va a descansar”
pueden generar culpa, confusión y represión emocional, factores que complican el duelo en lugar de aliviarlo.
¿Qué dice la psicología sobre guardar las cenizas de una mascota?
Desde la psicología del duelo, el vínculo no desaparece con la muerte. Lo que cambia es la forma de relacionarnos con ese vínculo.
Este concepto se conoce como vínculo continuo (continuing bonds), ampliamente respaldado por la investigación psicológica moderna.
Vínculo continuo ≠ duelo no resuelto
Mantener un recuerdo físico —como las cenizas— no significa que la persona esté “estancada”. Por el contrario:
- Puede ayudar a integrar la pérdida
- Facilita la elaboración emocional
- Brinda consuelo y sentido
La psicología cognitivo-conductual explica que los objetos simbólicos funcionan como anclas emocionales seguras, especialmente en etapas tempranas del duelo.
Guardar cenizas no es algo macabro ni enfermizo
Existe una idea errónea de que conservar cenizas o pelo de un animal fallecido es “morboso”. Esta percepción suele surgir desde la incomodidad social con el dolor, no desde un análisis clínico.
En realidad, muchas culturas —incluidas occidentales— utilizan objetos conmemorativos como:
- Urnas decorativas
- Cajas de recuerdo
- Fotografías
- Cartas o rituales simbólicos
En los últimos años, también se han desarrollado collares, pulseras y joyería conmemorativa (para hombres y mujeres) donde se puede colocar una pequeña cantidad de cenizas o pelo del animal fallecido.
Estos objetos no buscan revivir la muerte, sino honrar la vida compartida.

¿La joyería con cenizas significa que no estás integrando adecuadamente el duelo?
No. Integrar el duelo no significa olvidar ni borrar el vínculo. Un duelo saludable se caracteriza por:
- Capacidad de recordar sin desbordarse constantemente
- Integrar la pérdida en la historia personal
- Retomar la vida sin negar el amor vivido
Usar una pulsera o collar conmemorativo puede ser:
- Un acto de amor
- Una fuente de calma
- Un símbolo de conexión
No es señal de patología a menos que la persona no pueda funcionar en su vida diaria, lo cual no depende del objeto, sino del proceso emocional.
Culpa en el duelo animal: el verdadero problema
Muchas personas dejan de hacer rituales de recuerdo por miedo al juicio social:
- “Van a pensar que estoy obsesionado/a”
- “Me van a decir que no lo dejo ir”
Esta culpa no ayuda al duelo, todo lo contrario, lo complica. La evidencia muestra que los rituales personalizados:
- Ayudan a procesar la pérdida
- Reducen la ansiedad
- Favorecen la aceptación emocional
Guardar las cenizas de tu peludito puede ser uno de esos rituales.
¿Cuándo sí podría ser una señal de alerta?
No es el acto de guardar cenizas lo que indica un problema, sino el impacto en la vida cotidiana.
Podría ser recomendable buscar apoyo profesional si:
- Sientes culpa intensa y constante
- Evitas cualquier actividad por miedo a “traicionar” el recuerdo
- No puedes hablar de tu peludito sin un dolor abrumador incluso después de mucho tiempo
En esos casos, el acompañamiento psicológico especializado en duelo animal puede ayudar a resignificar el vínculo.
Recordar desde el amor también es soltar
Soltar no siempre significa alejarse físicamente. A veces significa cambiar la forma en la que llevamos el recuerdo.
Guardar las cenizas de tu animal de compañía, llevar una joya conmemorativa o conservar un mechón de pelo puede ser una forma sana, amorosa y profundamente humana de decir: “Te amé, te amo y te llevo conmigo, sin dejar de vivir.”
El mito de que guardar las cenizas de un peludito impide su descanso no tiene base psicológica ni científica. Lo que realmente dificulta el duelo es la culpa, la invalidación emocional y el silencio.
Cada persona tiene derecho a vivir su duelo a su manera, siempre que no se haga daño a sí misma.
En dueloanimal.co creemos que el amor no se entierra ni se supera, se transforma y se integra. Y que recordar no es lo opuesto a sanar, sino parte del camino.
Si este tema resuena contigo, no estás solo/a. Tu forma de amar y recordar es válida.


