¿Tengo que “superar” la muerte de mi mascota?

Persona sentada reflexionando después de la muerte de su mascota
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Persona sentada reflexionando después de la muerte de su mascota

Hace unos meses murió tu compañero de vida.

Desde entonces has escuchado muchas frases como:

“Tienes que ser fuerte.”

“Ya deberías estar mejor.”

“El tiempo todo lo cura.”

“Necesitas cerrar ese ciclo.”

“Supéralo.”

Y aunque sabes que las personas probablemente intentan ayudarte, cada una de esas frases deja una sensación incómoda.

Porque una parte de ti piensa: “¿Cómo voy a superar a alguien que fue parte de mi vida durante tantos años?”

Tal vez incluso has sentido miedo. Miedo de que, si algún día dejas de llorar, sea porque dejaste de amar.

Y quiero decirte algo que quizá cambie la manera en que entiendes este proceso.

El objetivo del duelo no es superar a quien murió.El objetivo es aprender una nueva manera de seguir viviendo mientras ese amor continúa formando parte de tu historia.

¿Qué significa realmente “superar” una pérdida?

La palabra superar suele hacernos imaginar que algún día dejaremos atrás aquello que ocurrió.

Como quien termina una enfermedad o resuelve un problema.

Pero el duelo no funciona así.

Porque el amor no desaparece cuando alguien muere.

Y si el amor permanece… ¿por qué esperaríamos que desapareciera completamente el dolor?

Quizá la pregunta no sea: ¿Cómo supero esta pérdida?

Sino otra muy diferente…

¿Cómo aprendo a vivir con esta pérdida sin dejar de vivir mi vida?

Lo que debes recordar

El objetivo del duelo no es olvidar.
Es aprender a construir una vida donde también haya espacio para el recuerdo.

¿Qué nos enseña la Terapia Psicológica de Aceptación y Compromiso (ACT) que usamos en el acompañamiento en duelo?

La Terapia de Aceptación y Compromiso, conocida como ACT, parte de una idea sencilla pero profundamente transformadora.

Las emociones difíciles no son el problema.

El problema aparece cuando toda nuestra energía se dirige a intentar eliminarlas, evitarlas o luchar contra ellas.

Cuando perdemos a un animal de compañía es natural sentir tristeza, culpa, rabia, vacío o miedo.

Desde ACT no intentamos hacer que esas emociones desaparezcan.

Aprendemos a relacionarnos con ellas de una manera diferente.

Con menos lucha.

Con más apertura.

Con más compasión.

El dolor no es el enemigo

Imagina por un momento que sostienes una pelota debajo del agua.

Mientras más fuerza haces para mantenerla hundida…

Más presión acumula.

Y cuando finalmente escapa…

Sale disparada con mucha más intensidad.

Con las emociones suele ocurrir algo parecido.

Cuanto más intentamos no pensar en nuestra mascota…

No llorar.

No recordar.

No sentir.

Más espacio parecen ocupar esos pensamientos y emociones.

Aceptar no significa resignarse.

Significa dejar de pelear contra aquello que ya está ocurriendo dentro de nosotros.

La mirada de Natalia Jaller

Muchas personas llegan a consulta diciéndome: “Solo quiero dejar de sentir esto.”

Y siempre les respondo con mucho cuidado, porque entiendo ese deseo: Nadie quiere sufrir.

Pero también sé que intentar arrancar el dolor suele implicar intentar arrancar una parte del amor.

Y eso nunca es necesario.

El duelo también habla de aquello que más valoras

Una de las preguntas que más utilizamos en Acompañamiento en Duelo Animal, es: ¿Qué dice este dolor acerca de lo que es importante para ti?

La respuesta suele ser muy clara: Habla del amor, del cuidado, de la compañía, de la ternura, de la responsabilidad, de la conexión.

El dolor no aparece porque seas débil. Aparece porque existió un vínculo profundamente significativo.

Cambia la pregunta

En lugar de preguntarte:

“¿Cómo hago para dejar de sentir esto?”

Podría ayudarte preguntar:

“¿Qué me está mostrando este dolor sobre aquello que amo?”

Vivir con dolor no significa dejar de vivir

Este quizá sea uno de los mensajes más importantes de ACT.

No necesitamos esperar a sentirnos completamente bien para volver a vivir.

Podemos empezar con pequeños pasos: Volver a cocinar, salir a caminar, hablar con alguien, retomar un hobby, ayudar a otra persona.

No porque el dolor haya desaparecido.

Sino porque nuestra vida merece seguir estando conectada con aquello que valoramos.

Los valores: el mapa que permanece cuando todo cambia

Cuando una pérdida ocurre, muchas personas sienten que perdieron el rumbo.

Y es completamente comprensible.

ACT propone volver la mirada hacia algo que permanece incluso en medio del duelo: nuestros valores.

Los valores no son metas, son direcciones.

Quizá uno de tus valores sea el amor por los animales, al compasión, la familia, el cuidado, la gratitud.

Aunque hoy tu compañero ya no esté físicamente, esos valores siguen formando parte de ti.

Y pueden convertirse en una brújula para dar pequeños pasos cuando el camino parece incierto.

La mirada de Natalia Jaller

En consulta no suelo preguntar primero: “¿Cómo hacemos para que deje de doler?”

Suelo preguntar:

“¿Qué tipo de persona quieres seguir siendo incluso en medio de este dolor?”

Porque el duelo cambia muchas cosas.

Pero no tiene por qué alejarnos de aquello que más profundamente da sentido a nuestra vida.

Lo que sabemos hoy

Las investigaciones sobre ACT muestran que el objetivo no es reducir directamente las emociones difíciles, sino aumentar la flexibilidad psicológica: la capacidad de reconocer pensamientos y emociones dolorosas sin que ellas determinen por completo nuestras acciones.

En el contexto del duelo, esta flexibilidad permite recordar a quien murió, sentir tristeza cuando aparece y, al mismo tiempo, seguir realizando acciones coherentes con nuestros valores.

No se trata de elegir entre sufrir o vivir.

Se trata de aprender que ambas experiencias pueden coexistir.

¿Cómo saber si estoy avanzando?

Tal vez no porque llores menos.

Sino porque empiezas a notar pequeños cambios.

Puedes hablar de tu compañero sin sentir que debes evitar todos los recuerdos.

Puedes permitirte una sonrisa sin culpa.

Puedes aceptar que habrá días difíciles sin pensar que todo el proceso se perdió.

Puedes volver a comprometerte con aquello que sigue siendo importante para ti.

Eso también es avanzar.

Un ejercicio para hoy

Escribe el nombre de tu compañero en el centro de una hoja.

Alrededor escribe todas las palabras que describan lo que él despertó en ti.

Amor.

Lealtad.

Juego.

Paciencia.

Protección.

Alegría.

Ahora míralas con calma.

Pregúntate:

¿Cuál de estos valores puedo seguir viviendo hoy, aunque mi compañero ya no esté físicamente?

Tal vez puedas cuidar a otro ser vivo.

Tal vez acompañar a alguien.

Tal vez salir a caminar recordándolo.

El vínculo no termina cuando deja de haber presencia física.

Muchas veces encuentra nuevas maneras de expresarse.

Si has llegado hasta aquí, quizá descubras que la pregunta inicial tenía una trampa.

No necesitas “superar” a quien murió.

Porque el amor no es algo que debamos dejar atrás para seguir viviendo.

Lo que sí podemos hacer es aprender una nueva forma de relacionarnos con ese amor y con el dolor que deja la ausencia.

Desde la Terapia de Aceptación y Compromiso entendemos que sanar no significa dejar de sentir tristeza. Significa desarrollar la capacidad de abrir espacio para todas las emociones que acompañan una pérdida, mientras seguimos construyendo una vida guiada por aquello que realmente importa.

Después de todo, el objetivo no es que un día dejes de recordar a tu compañero.

Es que, con el paso del tiempo, puedas mirar su historia con una mezcla de nostalgia, gratitud y amor, sin sentir que para hacerlo debas renunciar a seguir viviendo.

La mirada de Natalia Jaller

Hay una frase que resume gran parte de mi trabajo acompañando a personas que han perdido a su animal de compañía:

“No trabajamos para que el dolor desaparezca. Trabajamos para que el dolor deje de impedirte vivir la vida que deseas construir.”

He visto muchas veces cómo las personas llegan creyendo que sanar significa olvidar o dejar de llorar. Con el tiempo descubren algo mucho más profundo: que es posible seguir extrañando y, al mismo tiempo, volver a encontrar momentos de calma, conexión y sentido.

Ese, para mí, es el verdadero propósito del acompañamiento psicológico en duelo. No enseñarte a despedirte del amor, sino ayudarte a descubrir cómo ese amor puede seguir caminando contigo de una forma diferente.

Leer Duelo por la pérdida de una mascota pequeña: ¿Cómo afrontarlo?

No tienes que vivir este duelo solo o sola

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